No hay nada más complicado que las relaciones humanas y más cuando hablamos de relaciones como los amigos con derecho. Hombres y mujeres se enamoran y se desenamoran cada día. Algunos consiguen alcanzar la felicidad mientras otros la buscan en vano.

Fue la revolución sexual la que acarreó un cambio significativo en las relaciones: ahora que la supervivencia ya no motiva la búsqueda de pareja, intentamos dar con una persona que nos llene a nivel emocional, intelectual y sexual. Pero la multitud de retos que se encuentran en nuestro camino hicieron emerger un nuevo tipo de relación: los amigos con derecho.

Un amigo con derecho a roce es más que un amigo. Llega un momento en el que el afecto acaba dándose en la cama. Sin embargo, esa amistad especial no puede aportar otra cosa que beneficios sexuales. Se disfruta del momento y no hay ninguna posibilidad de noviazgo a la vista.

Las normas de los amigos con derecho a roce

Amigos con derecho a roce exige pactar unas normas, cómo cualquier otra relación, conlleva ciertos riesgos que se pueden evitar al pactar las normas del juego. Los expertos suelen destacar 3 pautas inderogables.

1 Primero, es crucial recordar que sólo se puede esperar buen sexo de un amigo con derecho a roce. Congeniar está bien, pero se prohíbe cualquier implicación emocional. Las mujeres son las que peor lo llevan, ya que después de hacer el amor, liberan una hormona llamada oxitocina. Esa hormona explica porque necesitan mimos y caricias después del coito. Pero hay que distinguir entre la ternura de un amigo con derecho a roce y la de una pareja...

2 Segundo, tener sexo sin compromiso inevitablemente tiene una fecha de caducidad. La brevedad garantiza más pasión e impide que surjan sentimientos. El sexo nunca puede convertirse en amor. Allí está la gran diferencia con un revolcón: según varios estudios, uno es más susceptible de ser cariñoso después del sexo con un amigo que con un desconocido. ¡Que se abstengan los que no pueden controlar sus sentimientos!

3 Y tercero, en cuanto uno de los dos se enamore del otro, el juego ha de terminar. Seguir sólo provocará daños colaterales, ya que el que empieza a enamorarse va a esperar cada vez más. Los encuentros sexuales tarde o temprano pueden confundir A primera vista, parece fácil. Pero los que piensan librarse de las conversaciones delicadas están muy equivocados.

Esos encuentros sexuales esporádicos implican que tarde o temprano, se plantean situaciones confusas: al tener 'Fuck Friend', ¿es implícito que te puedes acostar con otra gente o no? En principio sí, pero es cuestión de hablarlo. No cabe duda de que, conforme pasa el tiempo, siempre se complica la historia.

Por lo tanto, la comunicación es tan fundamental como en una pareja. Hay que decir lo que cada uno espera de la otra persona. Cada uno tiene sus propias expectativas y si no coinciden, la relación sólo puede desembocar en una cosa: el fracaso.

Algunos seguirán preguntándose: ¿existe alguna posibilidad de convertirse en pareja con el paso del tiempo? Nunca se sabe, aunque los psicólogos afirman que las personas buscando 'amigos con derecho a roce' se encuentran en una fase de transición. No están preparados para una pareja. Eso sí, el sexo sin compromiso suele acabar cuando uno de los dos finalmente sale de esa fase y ha madurado bastante como para encontrar una pareja estable.

En resumidas cuentas, quien se involucre en este tipo de relación con el objetivo de que el amigo se convierta en pareja lo lleva crudo.

El sexo sin compromiso tiene fecha de caducidad

Ahora bien. Si el sexo sin compromiso tiene fecha de caducidad y se descarta una relación amorosa, toca preguntar ¿qué pasa después? ¿Podés seguir siendo amigos? Dependerá de una persona a otra: es cierto que el vínculo amistoso puede verse fortalecido al haber compartido momentos íntimos.

Si los dos pueden quedar con sus parejas respectivas sin que se metan celos por medio, estupendo. De no ser así, mejor será que los caminos se separen de una vez por todas. De todas formas, la amistad entre un hombre y una mujer siempre ha sido uno de los mayores interrogantes en temas de sociología y desde luego que un pasado sexual común añade otra dimensión a la polémica. Lo que queda claro es que las reacciones de las mujeres varían bastante de las de los hombres.