Vamos a darle un toque de romanticismo a esto del sexo. Y que mejor manera de hacerlo que otorgándole a los besos la importancia que se merecen antes, durante y después de practicar sexo.

Los de la generación de ‘Pretty Woman’ nos quedamos con la idea de que si sólo quieres sexo, los besos sobran, pero quizá Julia Roberts dramatizaba demasiado ante los intentos fallidos de Richard Gere.

Aunque no haya amor de por medio, un buen beso puede darle mucha más intensidad a una relación sexual. “La mucosa oral es muy sensible y los estímulos que un beso generan en ella, pueden llevar a la excitación y posterior orgasmo”, asegura la sexóloga Carolina Londoño.

Dicen los expertos que el labio superior de la mujer es una de las zonas más erógenas de nuestro cuerpo. También el socorrido Kama-Sutra nos cuenta que si el hombre estimula el labio superior de su compañera mordiéndolo y succionándolo suavemente, mientras ella juega con el inferior de él (el labio), es muy posible que se provoquen grandes momentos de placer para ambos.

Los besos bien dados liberan energía sexual y estimulan el deseo. También según el Tantra, el labio superior de la mujer tiene una conexión directa con su zona genital, lo que ayuda a despertar su energía sexual. Y una vez más vuelvo a mentar a mis hormonas favoritas, las endorfinas, porque el beso también estimula la secreción de estas fantásticas hormonas que hacen que nos sintamos tan bien.

Un detalle fundamental, los besos tiene que ser besos de calidad.No todo el mundo sabe besar. Son muchos los que piensan que besar es apretar los labios contra la otra persona y mover la lengua. Un buen beso exige mucho más que eso.

Comenzar con una ligera presión en los labios separándolos poco a poco para continuar presionando unas cuantas veces más en los lados de su boca, deslizando los labios arriba y abajo sobre los suyos, que ya estarán abiertos. Así conseguiremos estimular las miles de terminaciones nerviosas de los labios.

Así empieza un buen beso. Todo esto antes de que la lengua entre en acción. Cuando la lengua entra debe ser de un modo muy sutil, a nadie le gusta que le invadan con fuerza. Deja que la punta de tu lengua avance hasta encontrar la suya, muévela suavemente y nunca la dejes dentro mucho tiempo. Regresa a los besos en los labios mientras coges aire y de paso aumentas la expectación. Puedes combinar besos en la cara, cuello y orejas antes de abalanzarte al resto del cuerpo para culminar la jugada. El encuentro sexual será sin duda mucho más placentero.

¡Ah!, no te olvides nunca de los besos tras la relación sexual. Con unos cuantos besos suaves las mujeres nos quedaremos completamente satisfechas, convencidas de que os habremos hecho disfrutar tanto como lo hemos hecho nosotras (si es el caso).

Tomado de mundodiario.com