El sexo oral ocupa uno de los primeros puestos en el ranking de preferencias sexuales de casi todas las parejas. ¿A qué se debe esta popularidad? La lengua es ágil, habilidosa y proporciona humedad. Además, no necesita un tiempo de recuperación y jamás sufre impotencia.

Sin dudas, es la modalidad erótica más versátil de todas: permite besar, lamer, explorar y acariciar, variando de ritmo y de velocidad. Por algo a muchas mujeres les resulta más fácil alcanzar el orgasmo con los mimos orales que con la penetración sola.

“Es una práctica muy placentera porque estimula zonas en las que hay muchas terminaciones nerviosas (como el clítoris y los labios de la vagina, por ejemplo)”, asegura el psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin, autor del libro Sexo y sexualidad.

A pesar de eso, muchas mujeres se sienten inhibidas cuando su hombre inicia el Gran Descenso porque se preocupan por cómo huele su vagina o por el gusto que tendrá. Si ese es tu caso, relajate: a los varones les encanta dar placer oral, y el aroma y sabor femeninos resultan absolutamente afrodisíacos para ellos. De hecho, los especialistas aseguran que esa es la función original de los olores corporales: atraer al compañero sexual.

Ahora sí, ya estás lista para disfrutar.

Tu turno

No necesitás ninguna preparación especial. Cerrá los ojos (eso te ayuda a concentrarte en las sensaciones) y entregate al placer.

El más power

Tu hombre debe recorrer tu zona V con su lengua, desde abajo hacia tu clítoris, y luego concentrarse en tu botoncito. Dato clave: en ese punto de tu anatomía hay más de 8000 terminaciones nerviosas (el doble que en el pene), por eso es tan sensible al estímulo oral. Él tiene que introducirlo en su boca, succionarlo y lamerlo muy suavemente. Puede aumentar la intensidad gradualmente.

Dual play

Mientras te da sexo oral, pedile que estimule con los dedos o con un sex-toy tu Punto G. Podés mostrarle cómo localizarlo: con la palma de la mano mirando hacia arriba, debe introducir el índice en tu vagina y hacer el gesto que usaría para llamar a alguien con ese dedo. Él va a agradecer tus indicaciones.

Recorrido hot

Lentamente, tu pareja tiene que recorrer con besos y lamidas la cara interna de tus muslos, hasta acceder a tu zona V . “Se trata de  estimular otras zonas no genitales, para encender tu deseo“, explica Ghedin. Luego, tiene que ocuparse de tu clítoris con los dedos o la lengua.

Bajo tu dominio

Cuando recibís sexo oral no tenés que estar siempre boca arriba. Hacé que él se acueste y apoyá tu zona V sobre su boca: vas a tener más control sobre el ritmo y la fuerza de la movida. Además, según los especialistas, esto les resulta muy sexy a los varones.

Ultraaudaz

Ubicate en la posición del perrito. Él tiene que besar y lamer tu retaguardia. Para ponerle un toque más osado, también puede darte mordisquitos en las nalgas. Después, mientras toquetea tu clítoris y los labios mayores, debe introducir su lengua o un dedo en tu vagina.

French style

El famoso beso de lengua que tantas delicias depara en tu boca provoca igual placer (¡y más!) cuando se lo aplica en tu vagina. “Lo ideal es que tu hombre varíe la presión y la velocidad para intensificar tu placer”, propone Ghedin.

Sexplosivo

Sin quitarte la bombacha, tu hombre acaricia tu zona V. Después de algunos minutos, tiene que sacártela y empezar a usar su lengua como si fuera su miembro: la introduce y la saca. La acción no termina ahí: él debe lamer desde el perineo (la franja de piel que se extiende entre la vagina y el ano) hasta tu clítoris. Maniobra final: él envuelve tu botoncito con sus labios y lo succiona hasta que alcanzás el orgasmo.

El turno de él

Según un estudio de la Universidad de Indiana (estados Unidos) cuando un hombre se excita durante una sesión oral, el tamaño de su miembro aumenta mucho. Comprobalo personalmente.

Copate

Tu entusiasmo es clave: hacelo porque te gusta. Para demostrarle que no es “por compromiso”, gemí suavemente mientras acercás su miembro a tu boca. En plena acción, tratá de respirar por la nariz para no ahogarte.

Encendelo

Ubicá una mano encima de la otra alrededor de su tronco y, suavemente, giralas en direcciones opuestas. Al mismo tiempo, aleteá tu lengua sobre el glande.

Garganta profunda

Un truco que le da la ilusión de que tenés todo su miembro en tu boca: ubicá la punta de tu lengua  contra tu paladar. Luego, dejá que el tronco llegue “hasta el fondo” (o sea, la parte de abajo de tu lengua).

Hot spots

La abertura en el capuchón de su pene (el meato) es un punto supersensible. Presionalo con la punta de tu lengua. Tu hombre va a delirar de placer. Luego, recorré con la lengua todo su tronco, hasta él área situada entre la base y los testículos. Succioná suavemente esa piel: está llena de terminaciones nerviosas.

Multitasking

Colocá la punta de un dedo sobre el frenillo del prepucio (la piel que une la cabeza y el tronco), introducí su pene en tu boca y empezá a mover tu cabeza hacia arriba y hacia abajo, mientras frotás tu dedo sobre el frenillo.

Los chicos quieren divertirse

Mientras lamés la cabeza de su miembro, sostené sus gemelos en el hueco de tu mano y hacelos rotar delicadamente. Luego, variá la acción: mientras una mano maneja el tronco, tomá con la boca de a un testículo a la vez y lamelo.

XXL

Si tu hombre es superdotado, usá la boca y las manos al mismo tiempo: movelas hacia arriba y hacia abajo, como hace él cuando se autoestimula, mientras lamés la cabeza del pene como si fuera un cucurucho.

Movida avanzada

En la zona del glande (capuchón), que es la más sensible,combiná las lamidas suaves con pequeños “picoteos con la lengua”. También podés sumar un ligero tamborileo con las yemas de los dedos.

Ronroneá

Mientras lo estimulás con tu boca, gemí: eso va a generar una vibración muy placentera. Cuando lo hagas, abrí un poco la boca para relajar la mandíbula.

Preservativo: ¿sí o no?

¡Por supuesto! Es lo único que te protege de las infecciones de transmisión sexual.

Ponérselo a tu hombre puede convertirse en una movida muy hot. Usá tu boca: hacelo despacio, como si estuvieras dándole sexo oral, y deslizá el preservativo con tus manos, acompañando el movimiento con tu lengua, hasta la base del pene.

Otra variante: hacé la pose del 69 (ubicate vos arriba) para ponerle el condón. Mientras tanto, él puede ocuparse de tu clítoris.

FUENTE: cosmopolitan.com.ar