A todos nos gusta abrazarnos, besarnos y darnos una larga sesión de sexo relajado y cariñoso. Pero también nos apetece un poco de marcha, de sexo duro y tórrido en el que nos dejamos llevar y nos movemos furiosamente. Aunque no sea más que una actitud temporal, o unos gritos y azotes, el cambiar el formato de sexo nos excitará y conseguirá aportarnos esa variedad que tanto gustamos. ¿Te atrae?

Sexo duro y salvaje

El sexo duro suele asociarse más con la parte masculina: el varón tiende a ser más resistente a golpes, y le suele excitar más ser dominante. Pero cualquiera puede disfrutar de un poco de caña, y hay muchas mujeres que disfrutan con la posición dominante. Pero sea dominante o no, la clave del sexo duro es que se salga de lo habitual, son actividades que si las hiciéramos habitualmente perderían su gracia, ese toque de “salirnos de las normas” que tanto nos excita.

Son actividades o comportamientos que están fuera de nuestra zona de confort. Así que ¿qué entendemos por sexo “duro”? Aunque hay quien entiende el bondage como el paradigma del sexo duro, aquí nos referimos más bien a otra forma de practicar el mismo sexo, con una mayor urgencia y necesidad. No es necesario entrar en el sadomasoquismo para que sea duro, sino que tenemos que dejar salir al animal que llevamos dentro y volcarlo en nuestro sexo.

Sexo salvaje y sin límites, o al menos que lo parezca!

Estimulación dura del cuerpo Un poco de maltrato a nuestras zonas erógenas hará que la sensación sea completamente nueva. Evidentemente hay que graduarlo bien para que el dolor no sea verdadero, sino sólo una estimulación tan dura como podamos aguantar dentro del placer. Ejemplos:

Los azotes: unos azotes en el trasero pueden ser, especialmente por su connotación dominante que pueden llenarte de placer; puedes usar látigos y palmetas...

Arañazos: Especialmente por parte de ellas. Cuando notas que tu pareja te está clavando las uñas en el trasero o la espalda sabes que le estás llevando más allá del placer, que se ha dejado llevar totalmente y está disfrutando completamente. Y eso, amigos míos, te excita enormemente y te convierte en una bestia insaciable!;

Mordiscos: aquí nos referimos a los mordiscos que hacen algo de daño ( sólo un dolor que nos siga causando placer, nada de dolor real). Como los arañazos nos indican que nuestra pareja ha perdido toda inhibición y está completamente entregado/a al sexo duro!;

Zonas erógenas maltratadas: Sean unos pezones estirados, un pene masturbado furiosamente o un fisting vaginal, las zonas erógenas tienen una gran capacidad de provocar placer ante estimulación dura. Deja de pensar que tus partes son increíblemente delicadas, y descubre cuánto les gusta un poco de agresividad! (aunque te las dejen un poco rozadas, merece la pena); también puedes usar ciertos productos que te llenarán excitación.

Penetraciones bien fuertes: El sexo duro suele estar asociado a penetraciones con mucha fuerza, que hacen que toda la zona genital vibre y por lo tanto provoque un placer distinto. Si es esto lo que nos apetece hay que elegir la postura adecuada: El varón podrá hacer tanta más fuerza como más recorrido tenga de cadera y tenga menos obstrucciones;

Dominación o sexo duro psicológico: No sólo se trata de apretar o arañar su cuerpo, lo más impactante es la situación psicológica: Dominación, humillación, convertirse en un mero objeto sexual… siempre sabiendo que es algo temporal, un juego sexual que no va a extenderse más allá:

Insultos o lenguaje obsceno: Ya los hemos tratado en otro post, el lenguaje obsceno puede tener su componente de humillación (“sigue chupando, puta”), o simplemente ser un indicador de lo enormemente excitados que estamos, y por lo tanto dejamos de comportarnos de forma “educada”.

Posiciones dominantes: Si ponemos a nuestra pareja de rodillas mientras seguimos de pie, le hacemos caminar a cuatro patas o simplemente le ponemos a cuatro patas con el trasero en pompa, estamos poniéndole en una posición dominada. Y si colocamos a nuestra pareja en una posición extraña, hasta incómoda, en la que no pueda moverse bien, le estamos diciendo algo así como “te voy a follar y me da igual cómo tenga que ponerte para hacerlo”;

Agarrar a tu pareja, tirarle del pelo, apretarle la cara contra tus genitales, golpearle la cara con el pene… son acciones que tienen mayor componente psicológico que física, y son muestras de dominación que pueden ser realmente exitantes.

Actividades sexuales como la eyaculación masculina en la cara de ella también pueden ser entendidas como dominantes (dependerá de cómo las veas, claro está); El “obligar” a tu pareja a hacerlo, siempre de forma simulada, es otra forma de sexo duro más allá de lo habitual. Habitualmente se combina con personajes para facilitarlo, aunque también puede ser algo más personal:

Llegas a casa, tu pareja está preparando la cena, y cuando va a saludarte le bajas los pantalones directamente y te pones hacerlo.

El ambiente en general

El sexo duro no sólo tiene que serlo, sino que además tiene que parecerlo. En realidad es bastante más importante que parezca sexo duro (que es lo que nos excita), que lo que hagamos. Así que todo el ambiente tiene que indicarnos que es algo aparte, que nos estamos saliendo de los cánones:

Romper la ropa: Una señal clara de la prisa que tenemos;

Llevarlo todo al límite: Por ejemplo, si estamos practicando sexo oral tenemos que llevarlo hasta el límite, apretando nuestra cara contra sus genitales; Los gestos, la cara: Pues sí, como siempre la comunicación es básica, y si te va lo duro tiene que verse claramente en tu cara. Puedes poner cara de buscona, de sádico, de susto… lo que más le excite a tu pareja. Pero que no sea la cara de amor y de cariño que ve todos los días!;

Para ambientarlo un poco más podemos recurrir algunos clásicos articulos del sexo duro: Cuero y metal como texturas, unos zapatos con mucho tacón para ella, una fusta, etc.

Una vez más queremos remarcar que para que el sexo duro sea “duro”, la clave está en que sea una estimulación más fuerte de lo habitual, en un descontrol que le deje claro a nuestra pareja que el sexo nos encanta y nos supera. Es decir, una entrega absoluta. Así que ¿cuándo vas a sorprender a tu pareja con una sesión de sexo duro y salvaje?

TOMADO DE sexoparejas.com